miércoles, 19 de octubre de 2011

Indigenismo





El indigenismo es una corriente cultural, política y antropológica concentrada en el estudio y valoración de las culturas indígenas, y cuestionamiento de los mecanismos de discriminación y etnocentrismo en perjuicio de los pueblos indígenas. El indigenismo tiene sus raíces en las ‘políticas de indios’ de la época virreinal, cuando se consideraba que ese sector debía gobernarse con leyes específicas vinculadas a sus particulares creencias, formas de gobierno, estratificación social, etc. Es a finales del siglo XIX y principios del XX, con la reivindicación de las culturas originales por parte de algunos intelectuales, cuando comienzan a crearse instituciones y leyes que pretenden la salvaguarda de los valores indígenas. Sin embargo, lo que comenzó como un movimiento cultural, pronto pasó a ser una plataforma política que nunca contó con representantes indígenas y que fue absorbida por los planes y promesas de los distintos gobiernos.

Aparece en el periodo comprendido entre las dos guerras mundiales y se deriva del Regionalismo. En el Indigenismo la acción se sitúa en las comunidades indígenas. Aquí es donde por primera vez el indio empieza a adquirir dimensiones humanas, dejando de ser solo un elemento de colorido local. 


Características



 El indigenismo es una corriente ideológica y social "un movimiento de composición y expresiones diversas, caracterizado:
-Ultima instancias por la defensa del pasado y el presente indígena y por el propósito de incorporar elementos de la tradición cultural andina en el arte y la literatura".
 -Representa además una posición política que "cuestiona la visión excluyente de la oligarquía, que dejaba fuera de la ‘comunidad imaginada’ nacional a las mayorías indígenas, o las incorporaba en todo caso como sustrato servil, cuando no degenerado."
-No se guía por manifiestos o caudillos.



Indigenismo como Política 


Para el indigenismo del siglo XX, el indio es una categoría específica de orden fundamentalmente socioeconómico, en tanto que la distinción étnica pasa a un carácter secundario. Los indígenas se conciben como marginados, en tanto que no participan de los "beneficios de la civilización", aunque sí de sus prejuicios: explotación, opresión violencia, violación de los derechos humanos, desnutrición, epidemias y pobreza.
Los indígenas han quedado reducidos a vivir en la periferia, en regiones de refugio alejadas de los centros político, en sitios "inhóspitos" o también en los cinturones de miseria de las ciudades. Necesitan entonces, según el indigenismo, participación ciudadana y social y ayuda externa que les impulse a superarse e integrarse.
Gonzalo Aguirre Beltrán, explica que en las regiones de refugio donde han logrado sobrevivir la mayoría de las comunidades indígenas, lo urbano domina lo rural, las comunidades se convierten en satélites y se establecen relaciones asimétricas entre los diferentes segmentos de la población. Los indígenas son la parte sometida dentro del hinterland que dominan los sectores que controlan el respectivo centro rector.2 El indigenismo se propuso liberar al indio de esa intermediación opresiva y explotadora.
A diferencia del supremacismo blanco y del igualitarismo liberal, el indigenismo reconoce la especificidad de lo indígena y el derecho de los indios a recibir un trato especial favorable que compense siglos de discriminación, perjuicios y marginalidad. Sin embargo, cuando los indigenistas hablan de integrar al indio a los beneficios de la sociedad nacional y global, aspiran a que en esa sociedad se encuentren los elementos que posibiliten la "redención" del indio, asumen que la sociedad dominante puede "salvar" al indio, integrándolo a ella.
Para Alejandro Marroquín, el indigenismo como política de los estados, busca "atender y resolver los problemas que confrontan las poblaciones indígenas, con el objeto de integrarlas a la nacionalidad correspondiente" y puede clasificarse en cuatro variantes:
1.    El indigenismo político, reformista o revolucionario surgió como propuesta de participación de los indígenas en proyectos de transformación nacional, como las revoluciones mexicana y boliviana. Esta variante enfatiza en la reivindicación social del indio y la lucha por la tierra y se centra en el enfrentamiento político con gamonales, caciques, latifundistas y burócratas.
2.    El indigenismo comunitario que fortalece la propiedad colectiva de la tierra y los usos y costumbres comunitarios es una variante del político
3.    El indigenismo desarrollista surgió trata de integrar a los indígenas y sus territorios al desarrollo económico y al mercado. Pocas veces sale el indígena bien librado de los impactos ambientales y sociales de las políticas empresariales y frecuentemente se catalizan la emigración y especialmente la diferenciación social entre una minoría privilegiada (Dietz 1995) y una mayoría pauperizada.
4.    El indigenismo antropológico, como corriente de la Antropología ha estado al servicio del indigenismo político o del indigenismo desarrollista.






    Indigenismo Pictorico



    Corriente pictórica intelectual que surgió en la segunda década del presente siglo , preocupada por redescubrir , valorar y rescatar , aquellos elementos propios del Peru.Con José Sabogal a la cabeza , el indigenismo se volcó a plasmar paisajes y la vida del hombre
    andino . El mundo indígena aporto una fuente inagotable de inspiración y motivo el uso de una técnica diferente . Primo una textura mas gruesa y el uso de los colores intensos que les permitieron representar con gran realismo al hombre peruano y su ambiente .José Sabogal un artista de este movimiento impone el arte y la temática indigenista. Ser indigenista era sobre todo la ejemplaridad de planteamiento y la verdad en el propósito desvalorar el motivo peruano como tema pictórico y preconizar la reivindicación del indígena .
    Algunos de los seguidores son :Julia Codesido , Enrique Camino Brent , Camilo Blas , Teresa Carvallo , Felipe Cossio del Pomar , entre otros

    José Sabogal

       


      

    Nació en Cajabamba, ciudad de provincia en el departamento de Cajamarca (Perú) a 2,700 metros de altura, con abundantes arroyos, juguetones riachuelos y caudaloso río en el cercano valle de clima tropical. Sólo la etapa de su infancia transcurrió en esta Arcadia andina en el encuentro de dos siglos: fines del siglo XIX y alborada del XX. 

    A los doce años conoció el mar; una beca lo llevó a un colegio trujillano pero a los pocos meses fugó del internado y en cinco días de marcha a pie volvió a Cajabamba. 
    A los dieciséis años salió para el correr mundo. En el valle de Chicama maduro la  ilusión de viajar a Europa. En Roma inició sus estudios para pintor con apasionada voluntad, como vengando sus años de adolescencia. Su permanencia en esa ciudad, sumergido en su poderoso ambiente de arte y luchando por el estudio y por el sustento, fue etapa intensa, inquietante y básica en su formación estética.
    En Italia viajó por sus bellas ciudades y pueblos. Viajó por Francia y por las costas africanas, Argelia y Marruecos. Entró a España y recorrió la península con la rara sensación de ser o no ser así como hijo pródigo de la bravía tierra española. 
    Volvió a Buenos Aires con fines de retorno a Europa, pero la belleza inédita de los Andes americanos tuvo en él fuerte atracción y planeó viajar a Cusco. Realizó un viaje inolvidable por la magia arcaica que la ruta del Altiplano, el Titicaca y el sagrado río Vilcamayo operaron en su sensibilidad.

    En Cusco se detuvo seis meses sólo dedicado a pintar tratando de interpretar su carácter, su bella luz plateada y sus dorados "soles de los gentiles". Esta tierra cusqueña tuvo fuerte embrujo en el desarrollo de su posterior obra en el Perú. De Cusco se dirigió a Lima por la ruta del ferrocarril y el mar.

    De regreso en 1943 reanudó sus funciones de Director de la Escuela Nacional de Bellas Artes, pero en Julio del mismo año urgido por sus inquietudes de pintar optó por sus propias tareas. En 1946 aceptó el simpático requerimiento del Museo de la Cultura Peruana para formar el Instituto de Arte Peruano. Los seis pintores "Indigenistas" que lo formaron, investigaron sobre Artes Peruanas de todos los tiempos y  lograron fundar el Museo de las Artes Populares. El 15 de diciembre de 1956, falleció José Sabogal luego de dos días de crisis. En su caballete quedó, sin terminar, el retrato de una amiga.




     



     José Arnaldo Sabogal Dieguez (Cajabamba (Perú), 19 de marzo de 1888 - Lima (Perú) 15 de diciembr


    Indigenismo Literario




    De las escuelas o corrientes en literatura del periodo nacional, resalta el indigenismo, en cuyo devenir, luego de la liquidación de las elites indígenas, en la segunda mitad del siglo dieciocho al ser derrotada la revolución de Túpac Amaru, encuentra nuevamente organicidad en el siglo veinte, pero sus causas se remontan a la época de la conquista, a los inicios de la resistencia frente a los invasores y encuentra sus fuentes, sus raíces, en las culturas autóctonas y en el legado libertario de la modernidad.
    En el sistema colonial instaurado, lo "nuevo" en las relaciones entre los hombres, es de que a la explotación económica y a la opresión cultural, aparece el racismo -de larga data en Eurooriente- para legitimar el dominio. El universo de opresores y oprimidos se legitima en el cotidiano devenir por el color de la piel (y el "biotipo"), originando lo que Mariátegui llamaría "dualidad racial cultural emergida de la conquista18" y cuyos resabios se prolongan al siglo veintiuno. Los vencidos luchan no solamente por sacudirse del yugo de la explotación económica, sino también de la opresión cultural y de la discriminación racial. En este contexto surge la resistencia y rebeldía expresada en la reivindicación de lo indígena, en todos los terrenos, a cuya expresión artística (cultural), con el correr del tiempo, se le ha dado en llamar indigenismo, el cual se ha ido configurando y cohesionando sucesivamente, de acuerdo a la correlación de las fuerzas sociales. La última configuración fue a partir de inicios del siglo veinte, inmerso en una voluntad de cambio, confluyendo y en devenir paralelo con otros fenómenos, entre ellos la emergencia a la vida nacional de nuevos sectores sociales (clase obrera y capas medias), una nueva visión de la política (socialismo, marxismo) y nuevos elementos artísticos (las vanguardias), siendo por tanto una corriente moderna en su expresión literaria, y en cuanto a su proyección social, en su generalidad, es libertaria.

    Representantes:


    Los antecedentes coloniales:

    Fray Bartolomé de las Casas, O.P. 
    José de Acosta S.J.
    Antonio Ruiz de Montoya S.J

    Los primeros indigenistas republicanos: 
    Pio Benigno Meza
    Clorinda Matto de Turner
    Flora Tristán (orientación anarquista-socialista)

    Los Indigenistas propiamente dichos: 
    José María Arguedas Altamirano
    Ciro Alegría Bazán 
    Lisandro Caller
    Enrique López Albújar
    Gamaliel Churata



    José María Arguedas nació en Andahuaylas, en la sierra sur del Perú. Proveniente de una familia mestiza y acomodada, quedó huérfano de madre a los dos años de edad. Por la poca presencia de su padre —que era un abogado litigante y viajero—, y su mala relación con su madrastra y su hermanastro, se refugió en el cariño de los sirvientes indios, lo que hizo que se adentrara con la lengua y costumbres andinas que modelaron su personalidad. Sus estudios de primaria los realizó en San Juan de Lucanas, Puquio y Abancay, y los de secundaria en Ica, Huancayo y Lima.
    Ingresó a la Facultad de Letras de laUniversidad de San Marcos, en 1931; allí se licenció en Literatura, y posteriormente cursó Etnología, recibiéndose de bachiller en 1957 y doctor en 1963. De 1937 a 1938 sufrió prisión en razón de una protesta contra un enviado del dictador italiano Benito Mussolini. Paralelamente a su formación profesional, en 1941 empezó a desempeñar el profesorado, primero en Sicuani, Cuzco, y luego en Lima, en los colegios nacionales Alfonso Ugarte,Guadalupe y Mariano Melgar, hasta 1949. Ejerció también como funcionario en el Ministerio de Educación, poniendo en evidencia su interés por preservar y promover la cultura peruana, en especial la música y la danza andinas. Fue Director de la Casa de la Cultura (1963-64) y Director del Museo Nacional de Historia (1964-66). En el campo de la docencia superior, fue catedrático de Etnología en la Universidad de San Marcos (1958-68) y en la Universidad Agraria La Molina(1962-69). Agobiado por conflictos emocionales, puso fin a sus días disparándose un tiro en la cabeza.
    Su obra narrativa refleja, descriptivamente, las experiencias de su vida recogidas de la realidad del mundo andino, y está representada por las siguientes obras:Agua (1935), Yawar Fiesta (1941), Diamantes y pedernales (1954), Los ríos profundos (1958), El Sexto (1961), La agonía de Rasu Ñiti (1962), Todas las sangres(1964), El sueño del pongo (1965), El zorro de arriba y el zorro de abajo (publicado póstumamente en 1971). Toda su producción literaria ha sido compilada enObras completas (1983). Además, realizó traducciones y antologías de poesía y cuentos quechuas. Sin embargo, sus trabajos de antropología y etnología conforman el grueso de toda su producción intelectual escrita, y no han sido revalorados todavía.

    Novelas y cuentos
    Aunque no fue diestro en el manejo de las técnicas narrativas modernas, su literatura (basada especialmente en las descripciones) supo comunicar con gran intensidad la esencia de la cultura y el paisaje andinos.
    A continuación, una lista de sus creaciones literarias en prosa:
    §  1935 - Agua. Colección de cuentos integrada por: AguaLos escoleros y Warma kuyay. Segundo premio en el concurso internacional promovido por la Revista Americana de Buenos Aires. Traducida al ruso, alemán, francés e inglés por La Literatura Internacional, de Moscú.
    §  1941 - Yawar Fiesta. Novela. Revisada en 1958.
    §  1954 - Diamantes y pedernales. Novela, conjuntamente con una reedición del libro Agua y el cuento «Orovilca».
    §  1955 - «La muerte de los Arango». Cuento. Primer premio del Concurso Latinoamericano de Cuento en México.
    §  1958 - Los ríos profundos. Novela. Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma en 1959. Fue reeditada en 1978 por la Biblioteca Ayacucho de Caracas con prólogo de Mario Vargas Llosa.
    §  1961 - El Sexto. Novela. Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma en 1962.
    §  1962 - La agonía de Rasu Ñiti. Cuento.
    §  1964 - Todas las sangres. Novela.
    §  1965 - El sueño del pongo. Cuento, en edición bilingüe (castellano-quechua).
    §  1967 - Amor mundo. Colección de cuatro cuentos de tema erótico: «El horno viejo», «La huerta», «El ayla» y «Don Antonio».
    §  1971 - El zorro de arriba y el zorro de abajo. Novela que dejó inconclusa y que fue publicada póstumamente.
    Recopilaciones póstumas:
    §  1972 - El forastero y otros cuentos (Montevideo, Sandino). Contiene «El barranco», «Orovilca», «Hijo solo» y «El forastero».
    §  1972 - Páginas escogidas (Lima, Editorial Universo S.A.). Selección de la obra de Arguedas, editada por Emilio Adolfo Westphalen.
    §  1973 - Cuentos olvidados (Lima, Ediciones Imágenes y Letras). Compilación de cuentos perdidos en periódicos y revistas de los años 1934 y 1935.
    §  1974 - Relatos completos (Buenos Aires, Editorial Losada). Contiene los siguientes importantes relatos: «Agua», «Los escoleros», «Warma kuyay», «El barranco», Diamantes y pedernales, «Orovilca», «La muerte de los Arango», «Hijo solo», La agonía de Rasu ÑitiEl sueño del pongo, «El horno viejo», «La huerta», «El ayla» y «Don Antonio».


    Todas las Sangres - Argumento

    La novela se inicia con la aparición de don Andrés Aragón de Peralta, jefe de la familia más poderosa de la villa de San Pedro de Lahuaymarca, en la sierra del Perú. Don Andrés, ya viejo, se sube al campanario de la iglesia del pueblo y desde allí maldice a sus dos hijos, don Fermín y don Bruno, a quienes acusa de apropiarse de sus tierras; asimismo, anuncia su suicidio, dejando en herencia a los indios todos los bienes que aun conservaba. En efecto, se retira a su casa e ingiere veneno.
    Los dos hermanos, don Fermín y don Bruno, viven en perpetua discordia. Don Bruno es dueño de la hacienda «La Providencia» donde viven varios centenares de indios como colonos o siervos. Don Bruno es un católico tradicional y fanático, que se opone a que el progreso llegue a sus tierras pues cree que eso corromperá inevitablemente a sus indios, al inoculárseles el llamado veneno del lucro. Un rasgo característico de don Bruno es su ardor sexual desenfrenado que lo lleva a poseer y violar a muchas mujeres, de toda raza, edad y condición social. Por su parte, don Fermín es el propietario de la mina Apark’ora, que trata de explotarla prescindiendo de la voracidad de las empresas transnacionales. Don Fermín representa al capitalismo nacional y desea que el progreso y la modernidad lleguen a la región, oponiéndose así a su hermano. Pero para explorar la mina necesita como trabajadores a los indios de Bruno, quien acepta entregárselos, a condición de que lo deje vivir en paz en sus tierras. Es entonces cuando entra en escena Rendón Willka, un «ex indio», es decir un nativo transculturado, que ha vivido varios años en Lima y que ha perdido parte de su herencia cultural, pero que ha conservado sus valores tradicionales más valiosos. Rendón Willka es contratado como capataz de la mina, pero tiene ya el soterrado propósito de encabezar la lucha por la liberación de sus hermanos de raza y cultura.
    Don Fermín empieza a explorar la mina Apark’ora en busca de la veta principal, para lo cual empieza a usar la mano de obra de unos 500 indios enviados por don Bruno. El sistema de trabajo que impone es el de la mita, es decir por turnos, pero los indios no reciben jornal y solo se les da alimentos. Estos indios laboran como lampeadores y cargadores, mientras que otros obreros especializados trabajan como jornaleros. Para continuar su proyecto don Fermín calcula que necesitará más suelos con agua, por lo que enfoca su interés en las tierras de su hermano y en las de los vecinos de San Pedro. Empieza por comprar tierras de algunos de estos vecinos.
    Pero el consorcio internacional Wisther-Bozart, que ha puesto sus miras en la mina, infiltra en ella al ingeniero Cabrejos para que boicotee las labores y haga fracasar la exploración; de esa manera don Fermín se vería obligado a vender la mina al consorcio. Cabrejos logra la ayuda del mestizo Gregorio, quien planea una estrategia. Se sirve de las creencias indígenas sobre una serpiente gigantesca, el Amaru o espíritu de la montaña, que supuestamente vive los socavones de la mina. Gregorio da aullidos desde el interior, simulando al Amaru, a fin de asustar a los indios, algunos de los cuales efectivamente se espantan, pero de pronto ocurre una explosión dentro de la mina y Gregorio muere despedazado. Rendón Willka tiene la certeza de que el causante de esa muerte es el ingeniero Cabrejos. Gregorio estaba enamorado de una joven de San Pedro, la señorita Asunta de La Torre, quien más adelante se vengará asesinando al ingeniero Cabrejos.
    Entretanto don Bruno sufre una transformación milagrosa, tras asesinar a una de sus amantes, de nombre Felisa. Abandona la vida lujuriosa, uniéndose definitivamente a una mestiza, Vicenta, de quien espera un hijo. Redimido por el amor, Bruno visita a los comuneros de Paraybamba, a quienes ayuda a elegir a su alcalde y regidores, así como les ofrece semilla para la siembra. De pronto se asoma en la plaza del pueblo don Adalberto Cisneros, un hacendado cruel y abusivo que había arrebatado sus tierras a los indios. El nuevo alcalde de Paraybamba humilla públicamente a Cisneros, a quien hace azotar y pasear desnudo por las calles. Don Bruno se despide de Paraybamba aclamado por los indios, pero el incidente con Cisneros origina después que el alcalde y los regidores sean arrestados, y que el mismo don Bruno sea denunciado por Cisneros. Ambos se encuentran en la capital de la provincia, ante las autoridades, pero don Bruno se defiende bien y Cisneros se marcha jurando vengarse.
    Volviendo a la mina, al fin se encuentra la veta del metal argentífero y don Fermín viaja a Lima para tratar de formar una sociedad con capitales peruanos, ya que se había quedado descapitalizado. Sin embargo, la Whistert-Bozart tiene mucho poder e influencias y logra finalmente que don Fermín le venda la mina, tras una reunión que se realiza en un edificio capitalino. Don Fermín terminar por ceder pues no puede competir con la gigantesca transnacional. La empresa le reconoce un porcentaje de las acciones de la mina y le cancela los gastos iniciales de la exploración. Don Fermín decide invertir este dinero en la industria pesquera, adquiriendo fábricas de harina y conservas de pescado en Supe, de la que se encargará administrar su cuñado, mientras que él vuelve a San Pedro, dispuesto a ampliar y modernizar su hacienda «La Esperanza».
    Mientras tanto, la compañía minera necesitaba agua para represarlas en beneficio de la mina y a fin de ello consigue una orden judicial que obliga a los propietarios de San Pedro a vender sus tierras de labranza de la hacienda «La Esmeralda». Los vecinos se niegan a hacerlo, y como protesta deciden quemar el pueblo, marchándose del lugar. Son acogidos temporalmente por una de las comunidades indígenas. Mientras tanto llegan las maquinarias pesadas de la compañía y cientos de indios como jornaleros. Empieza también a proliferar en la región los locales de vicios nefandos (bares y burdeles).
    Don Bruno, que retorna a San Pedro, encuentra destruida la iglesia, por lo que siente honda pena. También llega don Fermín, trayendo todo lo necesario para modernizar su hacienda «La Esperanza» y promete que el pueblo volvería a renacer con su ayuda. Se anuncia también la llegada del hacendado Cisneros, quien quiere vengarse de don Bruno, para lo cual se entrevista con el subprefecto. Este se ofrece para matar a don Bruno a cambio de dinero, pero su plan se desbarata.
    La empresa minera, continuando con la expropiación de la hacienda «La Esmeralda», comienza a aplanar la pampa con máquinas bulldozer. Pero uno de los residentes de esa zona, Anto, un antiguo empleado de don Andrés (el padre de don Fermín y don Bruno) se niega abandonar su propiedad y cuando una de las máquinas ya se acercaba a derrumbar su casa, se tira contra ella con varios cartuchos de dinamita en la mano, volando en pedazos con todo.
    Don Bruno se culpa de todas esas desgracias por haber contribuido con la explotación minera, y decide purificar el mundo acabando con los responsables. Encomienda a su hijo y a su mujer Vicenta a Demetrio Rendón Willka, coge sus armas y se dirige a la hacienda de don Lucas, gamonal cruel y abusivo que no pagaba a sus trabajadores y que tenía a sus indios famélicos y harapientos. Don Bruno mata a don Lucas, ante el regocijo de los indios; luego se dirige a la hacienda «La Esperanza» de su hermano don Fermín, a quien acusa de ser responsable de todas las desgracias del pueblo y le apunta con su revólver. Al verse amenazado, don Fermín corre pero cae herido en las piernas. Al ver lo que ha hecho, don Bruno se derrumba y llora, pidiendo que lo lleven a la cárcel. Don Fermín es trasladado a Lima donde se recupera de sus heridas, mientras que don Bruno es encarcelado en la capital de la provincia.
    En la hacienda de «La Providencia», Demetrio Rendón Willka se entera de la prisión de don Bruno y la probable muerte de don Fermín. Entonces, con la aprobación de Vicenta, se proclama administrador de la hacienda y protector del niño Alberto, hijo del patrón. Los colonos trabajarían en adelante para ellos mismos, sin patrones. Esto significa ya una revolución, por lo que el gobierno envía a los guardias civiles a sofocar la revuelta que considera de inspiración comunista. Vicenta y su hijo se esconden en el pueblo de Lahuaymarca. Mientras que Demetrio se queda alentando a los indios a resistir. Los guardias irrumpen a sangre y fuego, encuentran a Demetrio Rendón Willka y lo fusilan junto con otros indios. Pero Demetrio ha cumplido la misión de despertar la conciencia de sus hermanos de raza dejando abierto el camino para la liberación.



    Enrique Lopez

    Enrique López Albújar (*Chiclayo, 23 de noviembre de 1872 - †Lima, 6 de marzo de 1966)a los (94 años), fue un escritor peruano. Cultivó diferentes estilos en la narrativa y que es sobre todo conocido como uno de los creadores del indigenismo. Estudió en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y se graduó en 1899. Aunque nació en Chiclayo, creció y se educó en Piura, después de una activa labor en el periodismo, se dedicó a la magistratura, desempeñándose como juez en distintas regiones del Perú. Su contribución principal lo vincula al indigenismo. Incorpora las formas del Cuento Moderno para dar cuenta del mundo andino, del indio de carne y hueso, con sus creencias y formas de violencia. Se le considera como el primer narrador en construir una imagen verosímil del indio peruano.
    Obras Literarias
    Inicialmente escribió cuentos de carácter modernista y generalmente fantásticos. Como resultado de su estancia en Huánuco, en 1920, publicó "Cuentos Andinos", la primera obra importante del indigenismo. En sus relatos, centrados en la vida de los indígenas narraba muchas veces historias violentas, influido por el realismo, y no exentos de prejuicios, dando a conocer al indio, como primer personaje, sin el tratamiento paternalista como había ocurrido en el pasado, sino como verdadero ser humano; resaltando sus virtudes, sus vicios y, sobre todo, su humanidad.Asimismo, publicó en 1924, "De mi casona", uno de sus más hermosos libros narrando sus primeros recuerdos.
    En 
    la novela "Matalaché", de carácter naturalista, sobre un tórrido romance entre una criolla y un esclavo durante la Independencia del Perú. El mismo López Albújar consideró a esta novela como retaguardista, cuya trama nos sitúa en una hacienda de Piura a inicios del siglo XIX. Aquí adquiere gran relevancia la representación del personaje afro-peruano. La novela denuncia el esclavismo y propone la tesis de que solo la pasión amorosa puede sobrepasar las barreras de las diferencias sociales y raciales.
    Otras de sus obras son: "El hechizo de Tomaiquichua" en 1943 y "Nuevos cuentos andinos", en 1937. Tras haber sentado las bases del indigenismo, en los años 1950, terminó escribiendo cuentos realistas de temática urbana, que aparecen en su libro "Las caridades de la señora Tordoya" (1955).
    "Allá viene la bandera, la bandera roja y blanca…Cien mujeres la rodean cual collar a una garganta y cien manos hechas nudo la mantienen levantada" Ya se acerca la bandera, ya se acorta la distancia; ya sus franjas rojas veo enlazadas a otra franja, como labios que exhibieran, reventón una flor blanca, y al mirar ese exaltante simbolismo de la patria, mis pupilas se humedecen, se estremecen mis entrañas. Ya la tengo frente a frente, ya delante de mi pasa, como una hostia bajo un palio, como una virgen sobre un anda, y al mirarla me conmuevo y de hinojos cae mi alma. ¡Ah, qué hermosa es la bandera, la bandera roja y blanca! ¡Con qué amor la ven los ojos, con que unción las bocas cantan y se rinden las cabezas, descubiertas, en dos alas! Ya se aleja, ya se pierde la bandera roja y blanca; ya la voz de los clarines; y el chasquido de las palmas, y el tronar de los petardos y del clamor de las gargantas se ha fundido en una sola nota débil, fría, vaga. Sólo quedan flores, flores, que parecen que llorarán, ha un instante frescas, vivas, y ya en tierra deshojadas; y en los rostros, alegría, y emoción en las palabras, esa que al pasar despierta la bandera roja y blanca. López Albújar – Tacna, 7 de setiembre de 1941


    Matalaché - Resumen



    En la ciudad de Piura, don Juan Francisco de los Ríos y Zúñiga, es propietario de la fábrica de jabones “La Tina”. La hermosa hija de don Francisco, María luz, llega a la hacienda de su padre procedente de la ciudad de Lima, en forma inesperada. Se queda en la hacienda y como sirvienta le ponen a una vieja esclava Casilda, para que la atienda.

    María luz se siente fastidiada y deprimida por el ambiente que respira y por las costumbres de las personas del lugar. Una mañana, José Manuel “Matalache” saludo a la señorita María luz, quien se encontraba en el balcón de su recámara. Ella se interesa por José Manuel y empieza a investigar sobre su persona y su oficio de “Padrillo”.

    Una mañana, la hija de don Francisco recorre la fábrica de jabones y cueros en compañía de Matalache y de la esclava Casilda. Al terminar el paseo descubre inesperadamente la “alcoba” de la reproducción. En medio de la inmensa soledad, le viene al recuerdo la imagen del negro mulato. Esto se va tornando una terrible obsesión que el devora el alma a la dulce María luz.

    Ocurre lo inesperado: María luz terminan por enamorarse perdidamente de Matalache, este también se enamora de ella. La muchacha enloquecida de amor le confiesa en secreto a su esclava Casilda que esta enamorada de José Manuel y le suplica que le prepare una cita amorosa. María luz, haciéndose pasar por Rita, cita a Matalache en la habitación de la esclava y el no se da cuenta de la suplantación por que la habitación esta oscura.

    El mulato no desea poseerla sexualmente sino mas bien le confiesa que ama a otra. María luz al escuchar esto se emociona y revela su propia identidad. Matalache al enterarse de que es María luz se siente el hombre mas feliz de la tierra. Ambos se juntan en cuerpo y alma porque se aman verdaderamente. María luz, al enterarse de que esta embarazada, intenta abortar, pero al no lograrlo intenta suicidarse. Toma sustancias de hierbas venenosas.

    Don Juan Francisco de los Ríos y Zúñiga al enterarse de lo sucedido se venga de José Manuel, quien es lanzado a una tina hirviente por dos fornidos esclavos. Poco después se cerró la fábrica “la tina” y se puso en la puerta un letrero que decía: se traspasa, en San Francisco darán razón.
































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